Kiki Camarena, el caso que México no puede olvidar

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Enrique Camarena Salazar, Kiki, fue asesinado en 1985. Foto tomada de la página oficial de la DEA

La fachada de la casa principal en el rancho El Mareño tiene las huellas de cientos de balas que dispararon los policías federales que buscaban al agente de la DEA, Enrique Camarena Salazar, El Kiki, y del piloto mexicano Alfredo Zavala Avelar.

El rancho está a unos kilómetros de Zamora, Michoacán, en el occidente de México y fue abandonado desde 1985 cuando cerca de allí aparecieron los cuerpos de Camarena y Zavala, asesinados por órdenes del Cartel de Guadalajara que en ese entonces era el más poderoso del país.

Han pasado casi tres décadas y la historia del rancho, como la de la muerte de Camarena se cuenta de nuevo. La causa del renovado interés es la exoneración del principal responsable del crimen, Rafael Caro Quintero, quien fue liberado recientemente por orden de un juez.

La decisión causó polémica en México y en Estados Unidos, donde el Departamento de Justicia colocó a Caro en el número uno de su lista de fugitivos y pidió su captura y extradición.

Más allá del proceso judicial y diplomático, muchos se preguntan por qué este caso aún provoca controversia y, según especialistas, puede incluso aumentar las presiones estadounidenses hacia el gobierno mexicano.
"Efecto cucaracha"

El periodista Felipe Cobián Rosales, director de la revista Proceso Jalisco, confiesa a BBC Mundo que se sorprendió al enterarse del asesinato de Camarena Salazar, y no sólo por el crimen sino porque hasta ese momento la presencia de agentes de la DEA en Guadalajara era desconocida.

Pero la agencia tenía tiempo de mantener especial atención en esa ciudad, a la que desde fines de la década de los años 70 emigraron líderes de narcotráfico que huían de Sinaloa.

Fue un "efecto cucaracha", recuerda el periodista, pues en el estado se aplicaba la Operación Cóndor que mediante un amplio despliegue militar pretendía erradicar cultivos de marihuana y amapola.

La capital de Jalisco, entonces, se convirtió en el centro del tráfico de drogas en México. Y se notaba, dice Cobián Rosales.

"Llegó a Guadalajara un boom de inversiones incluso a través de grandes empresarios que empezaron a lavar mucho dinero, sobre todo en construcciones inmobiliarias, agencias de automóviles, comercios, bancos", cuenta.

De hecho, Miguel Ángel Félix Gallardo, El Jefe de Jefes y uno de los principales líderes del Cartel de Guadalajara formó parte del consejo de administración de un banco que operaba sobre todo en el occidente y el noroeste del país.

La vida de la ciudad empezó a cambiar. En poco tiempo aparecieron restaurantes de comida del mar cocinada al estilo de Sinaloa, hoteles, salones de baile y grandes centros nocturnos donde cientos de mujeres ofrecían servicios sexuales.

Pero no sólo llegó dinero. "Empezaron a incrementarse las muertes, muy raras, de personas muy señaladas", añade Felipe Cobián. "La violencia fue creciendo hasta llegar a la muerte del agente de la DEA".
Corrupción

Rafael Caro Quintero, el principal responsable del asesinato de Enrique Camarena, en una fotografía del Museo de la DEA

Este fue el panorama que encontraron Camarena Salazar y otros agentes desplegados en la ciudad.

Kiki permaneció un año y medio en México. Personas que le conocieron en esa época cuentan que logró acercarse a algunos jefes del Cartel de Guadalajara, especialmente Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo.

No está claro si ellos supieron que se trataba de un agente encubierto, pero según estableció la Procuraduría (fiscalía) General de la República (PGR) la orden para asesinarlo fue por venganza:

Camarena y el piloto Zavala habían descubierto el rancho El Búfalo en Chihuahua, donde el Cartel cultivaba cientos de hectáreas de marihuana. Versiones extraoficiales de la época señalaron que la producción de droga del sitio fue de unas 11.000 toneladas.

Los cultivos se destruyeron en noviembre de 1984. Meses después Camarena y Zavala fueron asesinados. Al investigarse el caso se descubrió una extensa red de protección al Cartel de Guadalajara donde participaban jefes policíacos, mandos militares y funcionarios de alto nivel del gobierno mexicano.

Entre lo que más llamó la atención fue el hecho de que Caro Quintero y otros jefes del Cartel, por ejemplo, portaban identificaciones de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), que entonces era la principal agencia mexicana de inteligencia para combatir el narcotráfico.

Además, el rancho El Búfalo era protegido por un comandante de la Policía Judicial Federal, Rafael Aguilar Guajardo, quien años después fundó el Cartel de Juárez

El caso Camarena provocó la mayor crisis diplomática entre México y Estados Unidos en la historia reciente, y desató una fuerte desconfianza del gobierno estadounidense hacia la lucha contra el tráfico de drogas en México, coinciden especialistas. A partir de ese momento muchos funcionarios de este país estuvieron bajo sospecha.
Presiones

Enrique "Kiki" Camarena fue el primer miembro activo de la DEA que fue asesinado. En la agencia se le considera un héroe, y para castigar a los responsables del crimen adoptó medidas extremas.

Por ejemplo contrató a caza recompensas que secuestraron al médico Humberto Álvarez Machaín en Guadalajara, y luego lo llevaron escondido hasta San Diego, California.

Al médico le acusaron de mantener con vida a el Kiki durante los días que fue torturado, pero la acusación no pudo probarse.

Tampoco se probaron las acusaciones de testigos protegidos que vincularon al entonces secretario de la Defensa, Juan Arévalo Gardoqui, y al secretario de Gobernación Manuel Bartlett, de participar en el caso.

Fueron versiones que se acercaron "a la fantasía", pero que explica la huella profunda que el crimen dejó en la agencia antidrogas, explica a BBC Mundo Javier Oliva Posada, académico de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Y ahora, ante la liberación de Caro Quintero, la situación puede complicarse, sobre todo porque en algunos sectores del gobierno de Estados Unidos y del Congreso, existen dudas sobre la decisión del presidente Enrique Peña Nieto para combatir efectivamente a los carteles de la droga.

"La presión de las agencias de seguridad de Estados Unidos va a ir en aumento para regresar a la estrategia que tuvo Felipe Calderón, de mucha colaboración", explica el especialista.

"Revivir el caso resulta hasta conveniente para las agencias que se encuentran en el ojo de la crítica estadounidense por las revelaciones de Edward Snowden".