Hasta 40 años de carrera para lograr máximo grado en la Armada del Ecuador

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“Vencer o morir” es el lema que acompaña siempre a la Armada del Ecuador y que se lee en varias de sus embarcaciones. Y es también la frase grabada en la memoria de su personal y la que resume las hazañas de un ente que nació junto al río Guayas y que ha estado presente, defendiendo la soberanía, desde tiempos independentistas.

Con la goleta Alcance, el buque armado en guerra al producirse la Revolución del 9 de Octubre de 1820, empieza la historia naval del Ecuador, según textos de la Armada como el de Mariano Sánchez. Pero es el 3 de noviembre de 1832 cuando el Congreso Nacional, mediante decreto, nombra como Departamento Marítimo del Ecuador al establecimiento marino del puerto de Guayaquil.

La Armada recibe a visitantes en el malecón Simón Bolívar

Ahí nace oficialmente la Armada del Ecuador, ya en la República. No obstante, y desde julio de 1944, su día clásico se celebra cada 25 de julio en homenaje a la gesta del cañonero Calderón que, con poco y obsoleto armamento, ganó en 1941 el combate de Jambelí frente al destructor peruano Almirante Villar, refieren sus escritos.

Y aunque no es tiempo de guerra, la preparación de su personal aumenta y es más rigurosa porque ahora se enfrentan a otras amenazas para defender el espacio marítimo nacional, que incluye la soberanía alimentaria, energética, la seguridad, el comercio y otros, dice el contralmirante Amílcar Villavicencio Palacios, comandante de Operaciones Navales y jefe de la Primera Zona Naval.

Nos preparamos para combatir la delincuencia y las actividades ilícitas en el mar, donde defendemos y precautelamos el medio ambiente marino; luchamos contra el narcotráfico y otros ilícitos; damos seguridad a nuestra patria, a nuestros ciudadanos, para que el transporte marítimo se desarrolle con paz y tranquilidad, para que los puertos abran sus muelles a los buques de todo el mundo”, Amílcar Villavicencio, comandante de Operaciones Navales.

También participan en diferentes misiones alrededor del mundo, como las Unitas.

Actualmente el personal naval llega a 9.400. De estos, 8.000 son tripulantes (hay 370 mujeres) y 1.400, oficiales (con 130 mujeres). Además, 470 estudiantes (270 grumetes y 200 guardiamarinas) en las dos escuelas de Salinas, provincia de Santa Elena, y 82 grumetes infantes de marina, en el Cuerpo de Infantería de Guayaquil.

Disciplina, lealtad y honor son los valores que caracterizan a la institución, asegura el contralmirante Jorge Cabrera Espinosa, director nacional de los Espacios Acuáticos (Dirnea).

Para ingresar a la Armada se necesita ser bachiller. Y se entra como oficiales o tripulantes, cumpliendo los requisitos estipulados para cada caso, en las convocatorias respectivas.

Para ser oficiales se estudia cuatro años en la Escuela Superior Naval Comandante Rafael Morán Valverde, Salinas. En ese tiempo son guardiamarinas.

“En estos cuatro años los jóvenes que entran a la Armada están internos, solo salen francos los sábados y domingos. Es una carrera sacrificada por la institución y para la patria, pero que representa después, a lo largo del tiempo, tener una carrera que enorgullece a sus ciudadanos”, resalta Villavicencio.

Los oficiales se gradúan como alférez de fragata y salen también con un título de tercer nivel (licenciados). En la carrera naval, el último grado que obtienen es el de almirante, luego de 40 años de servicio y de procesos para los ascensos.

Los tripulantes estudian dos años y se gradúan como tecnólogos. Su primer grado es el de marinero. Y el máximo, el de suobficial mayor, tras 35 años de servicio y de pasar también por los procesos de ascensos.

También están los infantes de marina (bachilleres) que estudian por dos años para estar en la ‘línea de fuego’. “Son los hombres duros, los que van a representar la seguridad; a estar a bordo, combatiendo las actividades ilícitas a lo largo de la costa”, dice Villavicencio.

El mar es un elemento importante en el territorio marítimo, es cinco veces más que el terrestre. Es importante que los ecuatorianos miremos el mar para el desarrollo del país”,
Contralmirante Jorge Cabrera E., director nacional de Espacios Acuáticos.

El BAE o el cañonero Calderón revive historia naval, con museo
Corría 1941. Era un año nefasto porque la marina estaba en decadencia de materiales. Y ahí la nación tuvo que soportar la agresión peruana, exponen los escritos históricos de la Armada del Ecuador. No obstante, sus buques tuvieron heroicas actuaciones. El cañonero Calderón llenó de gloria al país el 25 de julio de 1941 cuando derrotó al llamado destructor peruano Almirante Villar, de superior dimensión y con armamento de tecnología para la época, y defendió la soberanía nacional.

También aparece el aviso Atahualpa, que cumplió forzadas jornadas de combates aeronavales en julio de 1941 y que un día antes de la hazaña del Calderón, el 23, derribó a un avión adversario. Por la gesta histórica del cañonero, la Armada celebra su día cada 25 de julio. Aquello coincide con las fiestas julianas de Guayaquil.

Y para que el público conozca esta parte de la historia ecuatoriana, el cañonero Calderón quedó como museo, en el parque de la Armada, en Eloy Alfaro y Cañar, sur de Guayaquil. Rehabilitado por completo y con personal fijo de un buque de guerra, además de una guía, revive su gesta.

La entrada al cañonero es gratuita y tiene abiertas sus puertas al público de martes a viernes, de 09:00 a 17:00, y los sábados, de 09:00 a 14:00. (I)

 

Fuente: www.eluniverso.com