David Hemenway, el profesor de Harvard que defiende que un arma no aumenta tu seguridad

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En el debate sobre posesión de armas, un argumento común es que si tienes una en casa, mayores serán tus posibilidades de defenderte a ti y a tu familia en caso de ser atacado por criminales.

Pero, para uno de los principales expertos estadounidenses en esta materia, esto constituye un mito: contar con un arma en casa en realidad aumenta los riesgos para los residentes.

El experto en cuestión es el economista David Hemenway, profesor de salud pública de la Universidad de Harvard y director de su Centro de Investigaciones en Control de Lesiones.

“Tener un arma y usarla en defensa propia no parece reducir las posibilidades de ser herido, tal vez pueda reducir las de perder tus pertenencias, pero eso todavía no está claro”, dijo Hemenway en una entrevista con BBC Brasil.

Sus conclusiones se basan en 150 estudios sobre el efecto de las armas de fuego en la sociedad y la salud pública que el centro que dirige ha realizado desde 1990.

“Las armas no parecen tener ningún beneficio a la hora de reducir crímenes”, aseguró.

En 2012, Hemenway fue reconocido por el gobierno estadounidense como uno de los 20 expertos en violencia más influyentes en los últimos 20 años.

“Lo que sabemos con certeza es que cuando se tiene un arma en casa, esta se usa más a menudo contra la propia familia y no contra un extraño que ha entrado”, subrayó.

Más riesgos que beneficios
Según este especialista, varios estudios indican que los riesgos de tener un arma de fuego superan los beneficios.

Entre ellos están los de accidentes fatales, suicidios, intimidación y muertes de mujeres y niños.

Las cifras sugieren que mujeres y niños corren mayor peligro cuando hay armas en casa.
“Tener un arma triplica el riesgo de suicidio”, resaltó Hemenway.

Varias de sus investigaciones concluyeron que, en los Estados donde hay más hogares con armas, las tasas de suicidio son más altas, sobre todo los cometidos con arma de fuego.

La diferencia se explicaría en que acceder a estas herramientas se vuelve más fácil, pues en los inmuebles donde había armas no había ni más problemas de salud mental ni más casos de pensamientos suicidas en comparación con el resto.

En los análisis de la relación entre la disponibilidad de armas de fuego y las muertes no intencionales, los homicidios y los suicidios de mujeres y niños, el centro en Harvard concluyó que se registran más muertes entre esos grupos poblacionales en los Estados con más armas.

Otro análisis que compara 25 países de ingresos altos reveló que donde hay más armas hay más homicidios de mujeres, con Estados Unidos en la cima de la lista.

Uso raro
Hemenway es autor de varios estudios que cuestionan la idea de que en Estados Unidos las armas se usan en defensa propia en millones de ocasiones cada año.

La estimación de 2,5 millones de episodios anuales de este tipo que mencionan frecuentemente por los defensores de flexibilizar la posesión de armas fue calculada en los años 90 a partir de un análisis en el que participaron 5.000 personas que relataron 66 casos de uso de armas en defensa propia el año anterior.

Los defensores del derecho a portar armas dicen que se usan en defensa propia 2,5 millones de veces al año en EE.UU. Hemenway cree que esta cifra es exagerada.
Ese resultado se utilizó para estimar la incidencia de casos de autodefensa en toda la población estadounidense.

Pero Hemenway y otros críticos señalaron problemas en esa metodología. Según ellos, estos habrían resultado en un gran número de falsos positivosy la sobreestimación de la frecuencia con la que las armas serían usadas para protegerse de un atacante.

Los críticos argumentan además que si las armas realmente fueran utilizadas en ese tipo de casos millones de veces al año, eso significaría que los ciudadanos tirotean a cientos de miles de criminales.

Pero datos de los departamentos de emergencia de hospitales no arrojan esos mismos resultados, pese a que investigaciones hechas con detenidos en prisiones alrededor del país indican que los criminales casi siempre van al hospital cuando tienen heridas de bala.

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Además, menos del 1% de esas supuestas 2,5 millones de veces anuales que se emplean armas para la autodefensa quedan reflejadas en los informes policiales, un porcentaje que resulta muy bajo, incluso si no todos los incidentes acaban siendo reportados a las autoridades.

Hay estudios que dicen que no tener armas en casa reduce las posibilidades de que entren ladrones.
Diversos estudios conducidos por Hemenway indican que el uso de armas para defenderse es raro en los Estados Unidos. En un análisis de 14.000 incidentes ocurridos entre 2007 y 2011, solo 127 (0,9%) involucraron el uso de armas con ese fin.

“Desgraciadamente, los datos sobre el uso de armas en defensa propia no son fiables”, dice uno de sus artículos, sobre “riesgos y beneficios de tener un arma en casa”, que resume la literatura científica disponible sobre el tema.

“A diferencia de muertes o heridas, donde hay definiciones claras y solo es necesario contar los cuerpos, lo que constituye un uso de arma en defensa personal, y si es exitoso o no, depende de quién está contando la historia. Por ejemplo, criminales que usan armas suelen alegar que estaban actuando en defensa propia”, explica ahí.

Más investigaciones
Las investigaciones sobre violencia relacionada con el uso de armas en EE.UU. están sujetas a restricciones desde 1996, cuando una ley prohibió el uso de financiamiento del gobierno federal para “promover el control de armas”.

Esta ley fue aprobada con el apoyo de sectores pro-armas como reacción a un estudio de 1993, según el cual la presencia de un arma en casa casi triplicaría el riesgo de muerte por armas de fuego y aumentaría en cinco veces el de suicidio.

“Cuando hay más armas, en cualquier tipo de interacción hostil, aumentan las posibilidades de que alguien muera”, dice Hemenway.
Dicho estudio contó con el apoyo de los Centros para Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) una agencia de investigación en materia de salud pública en el país, vinculada al Departamento de Salud.

Después de la aprobación de la ley, el CDC dejó de investigar y financiar estudios sobre este tema, lo que afectó a expertos en todo el país, ya que faltan datos precisos y de alcance nacional para analizar patrones en casos de violencia con armas.

En ese escenario, Hemenway y otros expertos insisten en que todavía hay muchas preguntas sin respuesta y que son necesarias más investigaciones.

Pero, según él, hay evidencias suficientes para rebatirla idea de que un mayor acceso a las armas de fuego crearía una sociedad más segura. De acuerdo con el investigador: a más armas, más casos de violencia.

“En Estados Unidos, vemos que Estados con más armas y leyes de control de armas más débiles salen mucho peor parados que aquellos con leyes más rígidas y menos armas”, afirmó.

El caso de Brasil
El problema y el debate no son en cualquier caso exclusivos de Estados Unidos.

Por ejemplo, en Brasil, donde el año pasado se registraron 63.000 homicidios, una de las causas abanderadas por el presidente electo, Jair Bolsonaro, es la de flexibilizar el Estatuto de Desarme, para facilitar que la población compre armas de fuego para defenderse.

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El gobierno brasileño quiere reducir la edad legal para portar armas.
Entre los cambios propuestos -quenecesitan aprobación del Congreso-, están la reducción de la edad mínima de posesión de los 25 a 21 años y el fin de la exigencia de declarar efectiva la necesidad del arma (actualmente, esa evaluación está a cargo de la Policía Federal).

También se permitiría laposesión para quien esté siendo investigado por la policía o involucrado en un proceso criminal, siempre que no haya sido condenado por un crimen doloso.

Y el porte de armas, actualmente restringido a profesionales de seguridad pública, se permitiría a mayores de 25 años que cumplieran los requisitos de posesión.

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El presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, quiere flexibilizar la posesión y uso de armas.
Brasil no puede ser comparado con EE.UU. en términos de violencia, ya que tiene una economía menos avanzada y mayor desigualdad, entre otras diferencias.

Pero Hemenway cree que incluso un país como el gigante sudamericano puede aprender de la experiencia estadounidense, que registra lamayor tasa de armas por habitante del mundo.

“Las armas no parecen tener ningún efecto beneficioso en reducir los crímenes”, afirmó. “Pero cuando hay más armas, en cualquier tipo de interacción hostil, aumentan las posibilidades de que alguien muera”.

Citó el ejemplo de las peleas causadas por el tráfico vehicular. “Tienes a dos personas que se agreden, si no hay armas, se empujan y se gritan la una a la otra. Si hay un arma, es posible que alguien muera”.

Hemenway apunta además que, para usar un arma, es necesario entrenamiento continuo. “Necesitas estar muy bien entrenado, incluso los policías, que reciben entrenamiento, a menudo usan sus armas de manera inapropiada”, dijo.

Otro riesgo es que las armas sean robadas y terminen en manos de criminales.

“Hay estudios que sugieren que no tener un arma reduce las posibilidades de que te roben en casa, ya que a los ladrones les gusta robar armas”.

Fuente: www.bbc.com

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