Brasil y México exigen explicaciones a EE.UU.

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Las relaciones entre EE.UU. y sus dos socios más importantes en América Latina -Brasil y México- sufrieron un revés a causa de las últimas datos salidos del archivo del exanalista de inteligencia estadounidense Edward Snowden.

Ciudad de México y Brasilia esperan que Washington les explique pronta y satisfactoriamente lo informado en un programa de televisión brasileño que el domingo pasado presentó datos sobre una supuesta vigilancia que la estadoundiense Agencia de Seguridad Nacional (NSA por sus siglas en inglés) hizo a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, y al mexicano, Enrique Peña Nieto, éste último desde que era candidato.

Es el más reciente capítulo de las revelaciones de Snowden sobre el programa de espionaje telefónico y de internet de la NSA, por el que lo solicita la justicia estadounidense para juzgarlo por filtrar información clasificada. Snowden permanece en Rusia gracias a un asilo temporal.

El episodio complica los vínculos con Brasil, justo cuando el gobierno estadounidense buscaba elevar el perfil del país sudamericano con la única visita de Estado prevista que realizara un líder extranjero a EE.UU.. Pero ahora el que Rousseff vaya a Washington podría depender de las explicaciones que reciba.

Atentado a la soberanía

Según publica la televisora O Globo en su sitio web, la NSA monitoreó el contenido de las llamadas telefónicas, navegación por internet, correos electrónicos y mensajes del teléfono celular de Rousseff y de un número aún no precisado de "asesores clave" del gobierno brasileño.

El canciller de Brasil, Luis Figueiredo (der) y el ministro de Justicia, José Cardozo.

La información fue revelada ayer por el programa "Fantástico", que tuvo acceso a una presentación realizada en la NSA en junio de 2012.

"No se puede permitir… a una agencia de EE.UU. o a alguien contratado por el gobierno de EE.UU. seguir lo que está haciendo cualquier ciudadano brasileño", dijo a la BBC el senador brasileño Eduardo Suplicy.

El ministro de Justicia de Brasil, Jose Eduardo Cardozo, dijo a su vez que "si se prueba que estos hechos son ciertos, sería inaceptable y podría llamarse un ataque a la soberanía de nuestro país".

Brasil parece haber dejado abierto un abanico amplio de opciones sobre cómo reaccionar a los reportes de espionaje de EE.UU., según indica el corresponsal de BBC Mundo en ese país, Gerardo Lissardy.

Esas opciones van desde considerar satisfactoria la explicación que reciba de Washington, hasta cancelar el viaje de Rousseff a la Casa Blanca el mes próximo, una posibilidad que el gobierno brasileño declinó comentar en público.

La idea de ese viaje, la única visita de Estado que recibirá Obama este año, era que marcase una etapa de relaciones más estrechas entre Brasil y Estados Unidos, pero una cancelación del mismo tendría el efecto opuesto.

Brasil citó al embajador estadounidense Thomas Shannon y decidió acudir a organismos internacionales, como Naciones Unidas, para discutir la supuesta violación de derechos de sus autoridades y ciudadanos.

Condena categórica

Los documentos filtrados por Snowden siguen creando problemas diplomáticos.

Tras la revelación, México solicitó "una investigación exhaustiva" para deslindar responsabilidades por el presunto espionaje a Peña Nieto.

Según el informe de O Globo, la NSA monitoreó los correos electrónicos de Peña Nieto, cosa que según el periodista del diario británico The Guardian Glenn Greenwald, consta en un documento fechado en junio de 2012.

Greenwald es el periodista que presentó los primeros datos aportados por Snowden sobre el programa de la NSA.

Aparentemente, la agencia estaba interesada en saber quiénes formarían parte del gabinete de Peña Nieto en caso de ser electo presidente.

Para aclarar el caso, la cancillería mexicana citó al embajador de EE.UU. en México, Anthony Wayne.

En su sitio oficial, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México indica: "La Cancillería ha tomado nota de las versiones que diversos medios de comunicación internacionales han publicado en relación con un supuesto espionaje sobre ciudadanos mexicanos dentro de programas de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos".

"Sin prejuzgar sobre la veracidad de la información presentada en dichos medios de comunicación, el Gobierno de México rechaza y condena categóricamente cualquier labor de espionaje sobre ciudadanos mexicanos en violación del Derecho Internacional. Este tipo de prácticas es contraria a la Carta de las Naciones Unidas y a la jurisprudencia de la Corte Internacional de Justicia".

BBC Mundo se contactó con el Departamento de Estado de EE.UU. pero no fue posible obtener su reacción a las exigencias que hacen los países afectados